Conciencia durante la Anestesia: Despierto en la operación
Olor a quemado, dolor, comentarios despectivos acerca de ti, te están abriendo en canal. Lo oyes, lo sientes pero no te puedes mover. ¿Nada agradable verdad?
Pues esto es lo que perciben entre 30.000 a 40.000 personas al año en EEUU durante operaciones bajo anestesia general según la Joint Comission, una organización encargada de evaluar la calidad asistencial y de infraestructuras de instituciones sanitarias por todo el mundo.
Hablemos antes de nada sobre qué es la anestesia para los que no saben mucho del tema. La anestesia se trata de la técnica que se aplica en un paciente ante una operación o intervención quirúrgica con el fin de evitarle sufrimiento innecesario y la percepción táctil que podría causarle un dolor físico y psicológico. Hay varios tipos: la local; se aplica superficialmente y te evita dolor en un punto; locoregional, se elimina la sensibilidad de una región o miembro; y la general, que pretende proporcionar: hipnosis, analgesia, amnesia, control fisiológico y relajación muscular evitando así que sientas dolor; que te puedas mover durante la operación y pongas en peligro tu vida; dormirte para que no suponga un estrés psicológico la imposibilidad de moverte y las practicas dadas durante la operación; y disminuir tu autonomía propia para poder evitar fallos orgánicos que cuya función será sustituida por maquinas como son los ventiladores automáticos.
A veces esto falla. Es decir los anestesistas, médicos especialistas en la administración de la anestesia, no pueden tener un control absoluto de tu cuerpo y por “X” razón te despiertas. Es probable que la administración de hipnóticos, encargados de dormirte y dejarte inconsciente, haya sido menor a la de analgésicos o relajantes musculares dándose lo que conocemos como conciencia durante la anestesia o despertar intraoperatorio. Ves lo que te hacen, oyes lo que dicen y en ocasiones sientes el dolor. En pocas palabras una agonía que tras las operación y vuelta a la vida real se convierte en el causante de un gran estrés traumático (84%), trastornos psiquiátricos, pesadillas (16%), etc.
¿Cuándo se da? ¿Me puede pasar a mí?
Los estudios dicen que se da aproximadamente en un 1% de las operaciones en mayor o menor medida. Sucede sobre todo en operaciones en las que se requiere una baja dosis o una gran duración de la infusión de los químicos anestésicos como lo son por ejemplo: Las cesáreas de emergencia, cirugías oculares, algunas cirugías cardiacas (por durar mucho) y sobre todo traumas (de un 11 – 44% de los casos) dada la hipovolemia con la que llega el paciente al quirófano que requiere una menor dosis de hipnóticos y opióides y una mayor de relajantes musculares.
Todo esto se debe a fallos. La gran mayoría humanos entorno a un 70% y un 20% aproximadamente por fallos del equipo. Estos errores se producen en las técnicas de infusión de anestésico; se ha estudiado que la infusión en bolos da más posibilidades de padecer esta patología pues se dan fluctuaciones y valles en el nivel de anestésico en sangre algo que no pasa con la infusión continua.
Por defectos en la Anamnesis, es decir, en la valoración de la historia médica y física del cliente que implica una variabilidad en la dosis y en la función del fármaco. No es la misma cantidad de anestésico necesario para un anciano que para un adulto de 30 años.
Por falta de una monitorización adecuada durante la anestesia; hasta ahora existían métodos para el control de esta como puede ser el EEG (Electroencefalograma) pero da fallos. Se ha planteado un nuevo sistema, el BIS o Sistema de Análisis Biespectral que permite valorar los efectos de la anestesia en el cerebro y proporciona al anestesista unos datos importantes acerca de tu estado de consciencia. Entre ellos encontramos la oxigenación de tu cerebro, la tensión arterial y venosa, temperatura, EEG… Esto se refleja en el monitor en forma de intervalos. Para que no se produzca la conciencia en la anestesia este intervalo deberá ser inferior a 60. La Joint Comission aconseja el uso de este aparato para evitar el despertar intraoperatorio ya que consigue reducir en un 70% la incidencia de esta patología.
Estas fallas dadas durante la anestesia se pueden evitar realizando una buena praxis aplicando las medidas adecuadas para cada situación e informando al paciente de esta posibilidad en el consentimiento informado (cosa que pocas veces se hace). En países como Inglaterra el DIO (Despertar Intraopertaorio) es considerado como negligencia médica y imputable por vía penal.
¿Qué es lo que siento?
Mostremos primero algunas de las declaraciones dadas por pacientes que han pasado por esta mala experiencia (http://www.taringa.net/posts/info/5047138/Despertar-en-Operacion_-Fallo-de-la-Anestesia_.html):
Carol Weihrer, ha creado una asociación para ayudar a reducir los casos de despertar intraoperatorio. Esto surge a causa de que El 24 de enero de 1998, Carol se estaba sometiendo a una operación en su ojo derecho, y despertó durante la operación de 5 horas. Carol notaba como le rajaban y le taladraban el ojo, totalmente despierta, pero paralizada, no podía gritar para pedir ayuda ni moverse… “Estaba completamente despierta”, asegura, “recuerdo incluso las conversaciones de los doctores”. “Lo peor era no poder hacer nada, no podía gritar ni pedir ayuda, sólo permanecer allí mientras los médicos terminaban su trabajo”.
Jesús:
Era una operación de tabique nasal. Desperté cuando aun tenía puesto el respirador. Me lo sacaron y me estuvieron limpiando las vías respiratorias de la sangre de la operación.
Lo peor no fue el ahogo, lo cual de por sí ya era malo. Lo peor era la sensación de inmovilidad y no poder avisar de que estaba despierto. No poder gritar “¡Me ahogo!”.
Arlene:
En una cirugía de tobillo, donde debían aplicarme placas y tornillos, desperté, inmóvil, levantaban mi pierna, taladraban, sentía cómo entraban los tornillos y cómo quemaban al taladrar. Escuchaba los comentarios, y hasta la sangre correr por mi pierna, mientras los médicos le pedían a una enfermera que limpiara, también sentía el trapo… pero inmóvil, quise gritar y llorar, pero mi lengua estaba dura, mis piernas, mis brazos, a cada intento sólo conseguía acelerar mi corazón de una forma que no había sentido antes. Hace ya casi 9 años de esto, tenía 17 años, sólo pocos me escucharon, y de esos pocos, pocos pudieron comprender. Aún perduran mis trastornos de sueño, mis pesadillas (asfixia, querer gritar y no poder), aún siento el dolor que sentí ese día mientras lo cuento.
La gran mayoría de los pacientes, la mayor parte Mujeres jóvenes y menores de 60 años, declaran que durante la operación llegaron a sentir la intubación endotraqueal, la incisión en la piel, las ultimas puntadas y en ocasiones comentarios irrespetuosos acerca de su persona y sobre accidentes con anestésicos que cultivan mas el estrés traumático de la complicación.
Para los que quieran saber algo más del tema al final del post dejare unos links a las principales páginas y estudios de referencia acerca del tema y para nuestros amigos cinéfilos comentar que existe una película, DESPIERTO que trata sobre este tema.
Despierto es un original thriller psicológico, centrado en la lucha interna de Clay (Christensen) por sobrevivir, cuando, en la mesa de operaciones de un trasplante de corazón, sufre un síndrome conocido como ‘percepción intraoperatoria’: la anestesia le deja completamente paralizado, no puede moverse ni hablar, pero no pierde ni la consciencia ni la sensibilidad…
Vía: http://www.aullidos.com/pelicula.asp?id_pelicula=429
Tráiler de la película:
Fragmento de documental sobre la conciencia durante la anestesia:
http://www.dailymotion.com/video/x72ffp
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